7/21/2008

Se abre la veda

No era de extrañar que una vez dado el permiso a la CAM de pasar olimpicamente de le ley de Cajas de Ahorros, mas Cajas de Ahorro, estudiaran la posibilidad de hacer lo mismo.



Si lo hace la CAM no lo va a hacer la Caja Madrid. Hay cajas que pararon sus respectivas OPV de la sus empresas industriales, para ver que pasaba en la CAM, las cajas que pararon estas OPV fueron Caja Duero, Bancaja, y Caja Madrid



Aqui os pongo el articulo publicado por mi querido LUIS TORRALBA, espero que os ilumine.



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Caja Madrid quiere tener cubiertas todas las posibilidades que ofrece su ‘Operación Cibeles’
–una operación conjunta con su participada Mapfre, de la que controla el 15%–, el vehículo
que puede conducir a la segunda caja de ahorros española a debutar en bolsa. Para ello cuenta
con dos opciones: sacar al mercado bursátil su cartera de entidades financieras, o bien emitir
cuotas participativas siguiendo los pasos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo.



Dos alternativas para un mismo fin: obtener liquidez y solvencia. Un portavoz oficial de la caja
ha reconocido a este semanario que la entidad se ha decantado por la opción de sacar al mercado
el holding de empresas financieras de Caja Madrid, algo ya adelantado por los órganos de Gobierno de la caja y que se concretará “a finales de año si las condiciones del mercado lo permiten”.


El mismo portavoz ha negado tajantemente la posibilidad de que la entidad presidida por
Miguel Blesa emita cuotas participativas. “Ni lo contemplamos”. Sin embargo, el pasado jueves
10 de julio, Caja Madrid inscribió un documento de registro de valores participativos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tal y como se puede ver en la web del organismo regulador, de dominio público.



Una operación que la segunda caja de ahorros española viene repitiendo en los últimos años
más o menos por estas fechas y que las mismas fuentes de la caja consultadas por EL BOLETÍN
atribuyen a la posibilidad de emitir deuda (bonos, obligaciones y cédulas hipotecarias).


Y así es aunque también con la particularidad de que el mismo documento resulta indispensable
para emitir cuotas participativas, dado que, según el marco normativo de la CNMV, “se entenderá por valores participativos las acciones y valores negociables equivalentes a las acciones, así como cualquier otro tipo de valores negociables que den derecho a adquirir acciones o valores equivalentes a acciones”.


La primera acepción engloba directamente a las cuotas participativas, mientras que la segunda
se refiere a obligaciones convertibles o canjeables en acciones de la propia entidad emisora o de
alguna sociedad de su grupo.



Algo que actualmente no sucede en el caso de la caja madrileña, ni en la matriz ni en ninguna de
las sociedades de su grupo. De ahí que el documento de registro de valores participativos,
además de ofrecer la posibilidad de emitir deuda, también otorga la posibilidad de emitir cuotas
participativas.



Todo ello deja bien a las claras que los responsables de Caja Madrid llevan tiempo cubriéndose
las espaldas para tener las dos opciones preparadas llegado el momento de salir a cotizar
a bolsa.


A diferencia de otros documentos de registro de valores participativos, el que remitió la
caja madrileña el pasado 10 de julio al organismo regulador cita por primera vez los valores que
integran la ‘Operación Cibeles’, gestada hace casi un año, pero oficializada el pasado 14 de abril.
Fue entonces cuando el consejo de administración de la segunda caja de ahorros de España
acordó constituir una sociedad de participaciones estratégicas en entidades de servicios financieros,tanto nacionales como internacionales, que engloba la totalidad de la participación
del Grupo Caja Madrid en las sociedades aportadas. Así nació la sociedad Caja Madrid
Cibeles S.A., que integra trece participaciones en empresas de servicios financieros especializados, tal y como se puede observar en el cuadro adjunto.


A expensas del consejo A diferencia de Criteria, el holding industrial de La Caixa, Caja
Madrid Cibeles no va a incluir ninguna de sus participaciones en empresas cotizadas, que también se reproducen en cuadro, sino sólamente los activos de su propiedad, además de la participación que tiene en Mapfre (y sus filiales) debido al gran interés mostrado por la aseguradora por formar parte de este proyecto.



El folleto en cuestión habla de las características del emisor (conocido en el mundo financiero
como documento de registro), y no de la emisión (bautizada como nota de valores), que es el
que debería enviar la caja cuando estuviera decidida a dar el paso de verdad. Algo para lo cual
sólo deberá reunirse el consejo, ya que la asamblea general ya aprobó en su día esta modalidad
de financiación.



El documento de registro de valores participativos de Caja Madrid arranca con los factores
de riesgo de la caja, que tal y como figura en dicho folleto son inherentes al negocio bancario
en general y al del Grupo Caja Madrid en particular.



A saber: riesgo de crédito, riesgo de mercado, riesgo de tipos de interés, riesgo de tipos de cambio y riesgo operacional. Previsiblemente, el riesgo más relevante para la caja es el de
crédito, que representa la posible pérdida derivada del incumplimiento, total o parcial,
de sus obligaciones por parte de un acreditado. Sin embargo y según se apunta en el documento,
la caja cuenta con una importante diversificación de riesgos por sectores de actividad,
además de realizar regularmente controles periódicos de los grandes riesgos de crédito
por acreditado, grupo empresarial al que corresponde y por sectores de actividad.


La peliaguda situación por la que atraviesan los mercados es otro de los factores de riesgo
destacados. Más si cabe tras el crack de Martinsa Fadesa, que ha obligado a la caja a provisionarse con 250 millones de euros.



Para cubrir los factores de riesgo, la entidad controla y realiza el seguimiento de las posiciones
con riesgo de mercado y de las líneas de contrapartida; calcula diariamente los resultados
de gestión de las distintas mesas y carteras; valora de forma independiente todas las posiciones
de mercado; amén de informar periódicamente los riesgos de mercado a los órganos directivos y de gobierno correspondientes.


Minimizando riesgos


El nuevo rumbo de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) ha obligado a
bancos y cajas de ahorro a rediseñar sus políticas de cara a controlar los riesgos de tipos de
interés. Y Caja Madrid no es ajena a ello, por lo que está recurriendo a la utilización de instrumentos de cobertura (derivados y carteras de valores estructurales), con el fin de mantener los niveles de riesgo.



Establecer fuentes de financiación estables incluso en los escenarios más adversos –como
el actual– es una de las máximas que conlleva el riesgo de liquidez. De ahí que la entidad madrileña aplique un seguimiento sistemático de diferentes medidas de liquidez entre las que destaca la posición neta en depósitos interbancarios.


Otros riesgos son el de tipo de cambio, es decir, la pérdida potencial que puede producirse
como consecuencia de movimientos adversos en los tipos de cambio de las diferentes divisas
en las que se opera; y el riesgo operacional –pérdida que pueda producirse como resultado
de una falta de adecuación o de un fallo de los procesos, del personal o de los sistemas internos–,
para el que la caja sigue los requerimientos de Basilea II. Además, la caja quiere minimizar todavía más dicho riesgo operacional y para ello está desarrollando un modelo de cálculo
avanzado.


A todos estos factores de riesgo hay que sumar el que va ligado al desarrollo de la economía
española: la evolución del paro, la marcha del inmobiliario, la desaceleración del crecimiento
económico... Factores que son comunes para todos los bancos y cajas que operan en el
territorio español. Finalmente, Caja Madrid, que no incluye en el folleto estimación
alguna sobre beneficios, sí lo hace sobre la consecución de los objetivos del Plan 2010,
que pasan por duplicar el volumen de negocio y conseguir comparativamente unos positivos
indicadores de gestión y de crecimiento respecto a las tres mayores instituciones financieras
del sector en España.